Tierra de nadie con el sello Narco

STAFF:Matrix Noticias/RadioActivo3.0 HD/por: redacción

“Esto es tierra de nadie. Los vecinos hicimos más de 40 marchas contra la toma, pero nos decepcionamos ante la falta de respuestas. Acá el delito aumentó de manera impresionante.

No hay seguridad”, se quejaba hace días ante Clarín Adriana Macías, vecina de Villa Lugano. Es que para los vecinos no hay dudas: desde que existe la toma de Lugano, que comenzó el 24 de febrero a la madrugada, el delito en el barrio no paró de crecer.

Aquel día, habitantes de la villa 20 usurparon el predio donde funcionaba el depósito de autos secuestrados de la Policía Federal, y a las pocas horas en un enfrentamiento interno ya asesinaban a uno de sus ocupantes, Osvaldo Soto.

El barrio creció y lo bautizaron: Papa Francisco. Pero también creció la delincuencia, según cuentan los vecinos de la zona y la propia Justicia porteña, que asegura que el predio está manejado por una banda de narcotraficantes.

Según el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, la toma fue organizada por punteros políticos de la villa que buscaban lotear los terrenos para venderlos en hasta 20.000 pesos. El tema es que junto con los punteros entró una banda de narcos paraguayos, que buscaban tener una salida directa hacia la avenida Fernández de la Cruz.

En junio Gendarmería ya había allanado el predio luego de recibir numerosas denuncias por secuestros extorsivos, violaciones y otros delitos. Sólo detuvieron a dos personas.

Ahora se llevó ejecutó la orden de desalojo que la jueza Gabriela López Iñíguez tenía pendiente y que no llevaba a cabo porque aseguraba que las fuerzas de seguridad no le presentaban un plan para liberar el terreno.

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