¿Es España un paraíso para las sectas?

STAFF: Matrix Noticias/RadioActivo 3.0 HD/Por: Arturo Cordova S/Por: Redacción/Con información: David Romero / RT en Español  

En España operan unos 200 grupos sectarios, camuflados como organizaciones políticas o culturales, o como centros de servicios terapéuticos.

La Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico calcula que más de medio millón de personas en nuestro país son víctimas de alguna secta destructiva.  Además, señalan que esta cifra es cada vez mayor.

Según las investigaciones llevadas a cabo por esta asociación, en España, operan actualmente actualmente unas 200 sectas destructivas, localizadas en su mayoría en la llamada Costa del Sol, la región litoral de la provincia de Málaga. precisamente en esa provincia y en las Islas Canarias se encuentran la mayoría de los adeptos a las sectas, además de en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. 

Una secta destructiva es un grupo o movimiento que, con independencia de su credo o doctrina, despliega procedimientos de influencia social excesivos, no éticos y manipuladores con la finalidad de ejercer un control sobre las personas para que muestren una devoción carente de espíritu crítico y hasta una dependencia existencial de la ideología, conductas, actitudes o de las actividades del grupo, siempre en detrimento real o posible del individuo, de la familia o de la sociedad en conjunto. 

En la actualidad estas sectas ya no son grupos clandestinos u ocultos, sino más bien “disfrazados”, que se publicitan abiertamente en todo tipo de espacios públicos ofreciendo servicios diversos. Cursos de yoga, terapias alternativas, talleres de cocina, métodos curativos revolucionarios, o cursos sobre filosofía están entre los posibles ganchos que estas organizaciones. Y es que las nuevas sectas que se extienden por España y especialmente por la Costa del Sol, ya no se centran sólo en temas religiosos o esotéricos, sino que cada vez son más las sectas de tipo político, terapéutico o cultural.

Un ejemplo internacional: Nueva Acrópolis

En Madrid no es difícil encontrar publicidad de los cursos que organiza e imparte Nueva Acrópolis. Esta autodenomidada “escuela de filosofía a la manera clásica” se define como una “organización internacional sin ánimo de lucro fundada en Argentina” y declara que sus objetivos son: reunir a los hombres y mujeres de todas las creencias, razas y condiciones sociales en torno a un ideal de fraternidad universal; despertar una visión global mediante el estudio comparado de las filosofías, las ciencias, las religiones y las artes, y desarrollar las capacidades del individuo para que pueda integrarse en la Naturaleza y vivir según las características de su propia personalidad. 

Uno de sus cursos, por ejemplo, lleva por título “Curso de filosofía aplicada” y en su programa plantea unos objetivos verdaderamente ambiciosos: Potenciar la ética y los valores, mejorar las relaciones humanas y construir el futuro. “Si quieres venir a informarte sobre el curso y sobre otros horarios del mismo, puedes venir de lunes a viernes a partir de las 19h”, ofrecen en su publicidad. 

En 1983, el eurodiputado conservador británico Richard Cottrell presentó ante el Parlamento Europeo un informe, basado en trabajos previos acerca de la peligrosidad de determinados nuevos movimientos religiosos y sectas destructivas. En la lista que aportaba ya aparecía Nueva Acrópolis, al igual que en el Acta 2468 de la Asamblea Nacional Francesa de 1995, catalogada como una agrupación fascista de origen paramilitar, de corte sectario. 

Hoy, existen interesantes testimonios de ex-adeptos de Nueva Acrópolis recogidos por la propia Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico, que describen y denuncian a la perfección los mecanismos de captación y el proceso progresivo de abuso psicológico que ejerce esta secta destructiva.

Un fenómeno poco conocido y poco penado por la ley.

Hace ya nueve años, una entrevista con Juantxo Domínguez el presidente de la RedUNE (una de las plataformas de estudio sobre las sectas más activa entonces en España), ya dejaba constancia de una problemática que aún no ha encontrado solución en España: “Para las diversas policías, nacionales y autonómicas, los temas relacionados con grupos sectarios, en términos generales, o están totalmente despistados o lo que es mucho peor, es un fenómeno que apenas lo investigan (…) Se legalizan entidades diversas dentro del Registro de entidades religiosas, como por ejemplo la Iglesia de la Unificación, la Cienciología, o se les da un estatus jurídico especial a Los Testigos de Jehová… en [el resto de] Europa no dan crédito a estas legalizaciones”. 

Para combatir este vacío de conocimiento y visibilizar el problema, y sobretodo, “para comprender la experiencia sectaria, la citada Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico ha producido un documental que recoge los testimonios de varias personas que han sido captados y abusados por sectas destructivas. En el documental, el psicólogo Miguel Perlado, que es actualmente el experto de referencia en España para todo lo relacionado con los métodos empleados por los grupos sectarios, va explicando los mecanismos psicológicos que operan la experiencia sectaria:

Hoy en día no existe en España ninguna institución publica dedicada expresamente a combatir el surgimiento o el desarrollo de las sectas destructivas, aunque los profesionales de la salud pública y numerosos agentes sociales llevan años reclamando la creación de un observatorio antisectas con carácter público. 

El vacío legal existente, la camaleónica forma con que las grupos sectarios se adaptan al tejido social en forma de organizaciones de todo tipo y la pasividad de las instituciones al respecto contribuyen a que el problema siga creciendo, y a que España sea hoy en día un paraíso para las sectas.

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